Nosotros

Londres, diciembre del 2000

Era una fría noche de invierno, donde un hombre y una mujer estaban a punto de terminar otro dia de intenso trabajo.

En aquel restaurante con grandes ventanales, donde apenas algunas horas atrás, la atmósfera estaba llena de voces de personas que se dejaban tentar del pecado más noble: la glotonería.

Donde los humiantes platos y las copas de vino eran los principales protagonistas, ahora había bajado el silencio.

La sala empezaba a perder aquel calor.

Afuera en el frío, los zorros andaban en búsqueda de un bocado de comida mientras Zaida acomodaba las mesas. Maurizio en la cocina preparando la ameritada cena de medianoche, meditaba sobre uno de los más antiguos de los dilemas: ¿ Que sentido tiene la vida ?

Una vez sentados a degustarse el paladar con un plato de raviolis rellenos de castañas con salsa al tartufo, seguido de costillitas de cordero saboreadas en menta, acompañados de un barbaresco reserva del ’90, la respuesta al antiguo dilema llegó sola.

Fue en aquella fría noche del 2000 que, entre una copa de vino y otra, nació el concepto de la Posada Aloe.

Un pequeño hotel en un lugar de sueños.
Sol, mar y naturaleza sin contrastes.


¡ Hoy el sueño es realidad !

Zaida y Maurizio ponen a disposición toda su experiencia y el gusto para los detalles a todos aquellos que quieren evadir el estrés diario de la ciudad, relajándose en la tranquilidad que reina en la posada. A aquellos que quieren apagar el celular y olvidarse de problemas y tensiones, acostados en blancas playas adornadas de matas de coco y bañadas de calientes y cristalinas aguas, cercadas por barreras coralinas llenas de colorada vida.

El antiguo dilema quizás no tiene respuesta cierta, pero la vida es una sola y hay que dar valor a cada página del libro que cuenta nuestra historia, apreciando las cosas bonitas que la tierra nos ofrece. Una de ellas es el Parque Nacional de Morrocoy y sus paradisíacos cayos.

Posada Aloe es el lugar indicado para que no pierdan el espectáculo. ¡Visítenos!